20. abr., 2021

Bolígrafos Parker

La historia de los bolígrafos Parker y con ello sus mejores años datan de entre 20 y 60 del siglo XX. Aún ni existían ordenadores y calculadoras en los despachos y en las oficinas. La tecnología, como hoy la conocemos en forma de aparatos electrónicos, se estaba aún cocinando en las Universidades. Por consiguiente, los relojes y las estilográficas eran las tecnologías que más se usaban en aquel entonces. Las marcas de bolígrafos tenían centros de investigación donde trabajaban físicos, químicos y matemáticos rodeados de todo tipo de artilugios con el fin de poner en el mercado productos que se situaran unos pasos por delante de la competencia.

La marca Parker fue creciendo rápidamente, y compraban cualquier compañía que le hiciera competencia. Cuando el bolígrafo empezó a liderar en el mercado, la fabricación de estilográficas mermó considerablemente en su rentabilidad. En 1976 Parker adquirió la compañía de trabajo temporal Manpower, cuando empezaba a abrirse camino el negocio de la contratación temporal. La estuvo gestionando hasta 1986 donde fue, de nuevo vendida, a un fondo de inversión británico.

Una de las grandes características que siempre ha definido a la marca es su pasión y su empeño constante por alcanzar la excelencia. Han desarrollado alguno de los bolígrafos más exclusivos que podemos encontrar en la historia. Su excelencia no es de extrañar. En su diseño y elaboración llegaron a participar reputados científicos para procesos tan esenciales como la mejora del flujo de las bolas de carburo de tungsteno de los bolígrafos. De hecho, fueron artífices de muchas patentes derivadas de esa apuesta por la innovación y la cuidada profesionalidad de los encargados de la fabricación de las plumas Parker, desde los propios diseñadores. Su mejor época la vivieron entre los años 20 y 50 del siglo XX, sin duda. Pero el clímax, por decirlo de alguna forma, en la historia de las plumas Parker vendría con la celebración de su 51 cumpleaños y el lanzamiento al mercado del modelo 51, la más lujosa y rompedora, con las más innovadoras patentes de aquel momento. Entre sus grandes atributos, el sistema cilíndrico para el paso de la tinta, a modo de fuselaje de avión, una tinta especial que, en lugar de evaporarse, se adhería al papel, y el capuchón que cerraba la tinta con un sistema de presión, entre otras muchas.

No es posible hablar de la historia de la marca Parker sin hacerlo de uno de sus modelos más reconocidos y prestigiosos, el bolígrafo Parker Jotter, que es uno de los instrumentos de escritura más clásicos de la Parker Pen Company. Se trata de un bolígrafo discreto, pero muy elegante, que se puede conseguir con diferentes texturas y combinaciones de acabado

En la colección Parker Jotter, además del bolígrafo podemos encontrar el portaminas a juego. Los Jotter se pueden adquirir en blíster o en estuche para regalo. Están fabricados con acero inoxidable cepillado o pulido. Incorporan el clásico mecanismo retráctil de la marca americana.

El bolígrafo Parker Jotter fue lanzado por la Parker Pen Company en 1954. El modelo original incluía un recambio de tinta era completamente metálica. Parker patentó este diseño y el bolígrafo gozo de gran éxito hasta que, tras la caducidad de la patente, comenzaron a llegar imitaciones chinas hechas de plástico. Como consecuencia, las ventas cayeron en picado.

Hoy en día, la calidad de los bolígrafos Parker, depende en parte, de en qué fábrica hayan sido producidos. Se realizan muchas comparativas entre los Jotter fabricados en India y los fabricados en Estados Unidos.

En la actualidad, más de 60 años después de su lanzamiento al mercado, el bolígrafo Parker Jotter continúa produciéndose y, con las debidas mejoras a nivel de diseño y funcionamiento, preservando intacta su identidad y las cualidades que lo han convertido en una referencia para el resto de fabricantes de bolígrafos y en todo un icono de la escritura presente en infinidad de hogares.

Finalizando y resumiendo el éxito de Parker a lo largo de la historia, podemos decir que han fabricado innumerables productos y variedades pero su gran logro en el mercado lo marco el modelo "51" el más exitoso, ya que revolucionaba estéticamente lo existente hasta el momento; ocultó la pluma, que era de oro de 14 quilates, sobresaliendo de ésta solo la punta, reemplazó el cierre tradicional a rosca por el cierre a presión del capuchón, estilizó todo el cuerpo hasta darle una forma de bala, pero utilizando acrílicos lisos combinados con el capuchón totalmente en metal, enchapado en oro o de acero con un clip en forma de flecha dorada, muy estilizado que se convirtió en distintivo de la marca, la cual le confería una gran elegancia y sobriedad al conjunto. También ha llegado a fabricar plumas estilográficas conmemorativas, de series limitadas e incluso con material proveniente del espacio, con plata y oro proveniente de navíos hundidos.